Muchos reprendían a Bartimeo para que se callara, pero él gritaba más todavía: ¡Hijo de David, ten compasión de mí! Entonces Jesús se detuvo, y dijo: Llámenlo. Llamaron al ciego, diciéndole: Ánimo, levántate; te está llamando. - Marcos 10:48-49

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